poesía>> EL ARBOL DE GUITARRAS. María Elena Walsh
El árbol de guitarritas En Portugal he visto un árbol florecido de guitarritas. Íbamos todos a cantar: arañas, sapos, señoritas. Las ovejas, que son muy tontas, seriamente se las comían. El árbol las miró enojado con sus hojas de cartulina. —¿No saben, no saben ustedes que la música no es comida? Son guitarritas de cantar, azules, verdes, amarillas. Los bichofeos con solfeo y las sardinas con sordina, los caracoles con bemoles, cada cual con su musiquita. El concierto desafinado se escuchó desde muy arriba, y a las nubes malhumoradas les dolió mucho la barriga. Y pronto el árbol se quedó sin una sola guitarrita. Un árbol triste como todos. En Portugal. Y no es mentira.