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Mostrando entradas de abril, 2020

poesía>> EL ARBOL DE GUITARRAS. María Elena Walsh

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El árbol de guitarritas En Portugal he visto un árbol florecido de guitarritas. Íbamos todos a cantar: arañas, sapos, señoritas. Las ovejas, que son muy tontas, seriamente se las comían. El árbol las miró enojado con sus hojas de cartulina. —¿No saben, no saben ustedes que la música no es comida? Son guitarritas de cantar, azules, verdes, amarillas. Los bichofeos con solfeo y las sardinas con sordina, los caracoles con bemoles, cada cual con su musiquita. El concierto desafinado se escuchó desde muy arriba, y a las nubes malhumoradas les dolió mucho la barriga. Y pronto el árbol se quedó sin una sola guitarrita. Un árbol triste como todos. En Portugal. Y no es mentira.

Poesía» El sapo con zapatillas. Liliana Cinetto

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Poesía» El sapo con zapatillas Un sapo con zapatillas salió a pasear por la orilla de un charquito de jabón y ¡FIUUU! tuvo un resbalón. Cayó el pobre de cabeza sobre un plato de cerezas que justamente comía de desayuno una hormiga. Quedó todo colorado y con el traje arrugado, una patita torcida y un raspón en la barriga. Además, del coscorrón, le salió al rato un chichón. Lo consolaba la rana cantándole: —Sana, sana… Vino a atenderlo enseguida una abeja comedida. Le preparó té de miel en tacita de clavel. Improvisó una camilla rapidito la polilla con dos pétalos de rosa que le dio la mariposa. Lo vendó con mucha maña habilidosa, la araña con una hilacha de lana que tejió por la mañana. Trajo unas gotas de hielo desde una nube en el cielo un mosquito explorador para calmarle el dolor. Recetó el escarabajo una pomadita de ajo y le puso la lombriz cataplasmas de maíz. A caminar otra vez lo ayudó, claro, el ciempiés que le regaló un bastón de ramitas de limón. Al fin el sapo curado...

Poesía» Las travesuras de la tijera. Liliana Cinetto

Poesía» Las travesuras de la tijera En el costurero ayer protestaba un alfiler: —¡Qué traviesa es la tijera! todo, todo cortajea. —Miren cómo me ha mordido, dijo un hilván descosido. —Con sus dos ojos me espía mientras corta todo el día, la acusó un metro de tela bordado con lentejuelas. —A mí me tiene cansada, dijo una cinta enojada. —La tijera es una bruja, gritó ofendida una aguja, porque arruina mi trabajo cada vez que le hace un tajo Cuando el cierre abrió la boca opinó que estaba loca. —Con sus dientes afilados está siempre haciendo estragos, lloraba un hilo enredado y un poco deshilachado. Lo consolaba la lana que tejía en la ventana. —Yo estoy quedando muy flaco pues me corta a cada roto, le decía a un dobladillo muy preocupado el ovillo. Al centímetro pedían que al fin tomara medidas. Muy orgulloso, el dedal, con su traje de metal era el único valiente que se ofreció a hacerle frente. Pero entonces se enteraron de lo que había pasado. El chismoso del botón asomado en e...

Poesía» PROBLEMAS EN EL ROPERO. Liliana Cinetto

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Poesía» Problemas en el ropero Sucedió algo muy extraño hace muchos, muchos años pues, de pronto, una mañana en un vestido de lana que vivía en un ropero… ¡apareció un agujero! Lloraba desesperado el vestido agujereado mientras le daban consuelo desde un cajón los pañuelos. Acusaba a la tijera que todo lo cortajea un viejo par de zoquetes sumamente meteretes. Pero un pijama le dijo: —Ella corta muy prolijo. Criticaban los dos guantes: —Roperos eran los de antes. Preocupadas varias medias que estaban bastante serias pedían al pantalón que busque una explicación. Este retó a la camisa que estaba muerta de risa y pidió ayuda al tapado colgado del otro lado. Pero el saco entrometido interrogó a los testigos: —No sé, yo estaba de viaje, explicaba serio un traje. —Yo fui a pasear un buen rato, se defendía un zapato. —Yo le pido mil excusas, se disculpaba una blusa, pero me estoy arrugando de tanto que estoy pensando. Pudo haber sido cualquiera sospechaban las remeras, le contestó...

Cuento» La Plapla. María Elena Walsh

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Cuento»  La Plapla Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas “emes”, orejudas “eles” y elegantísimas “zetas”. De pronto vio algo muy raro sobre el papel. —¿Qué es esto?, se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos. Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno. Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página. Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor. Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía: —¡Ay! Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos y ya van tres. Pegando la nariz al papel preguntó: —¿Quién es usted, señorita? Y la letra caminadora contestó: —Soy una Plapla. —¿Una Plapla?, preguntó Felipito asustadísimo, ¿qué es eso? —¿No acabo de de...

Cuento» El ratón García. Ricardo Mariño

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Cuento»  El ratón García Aquella fue una temporada distinta, porque a los chicos se les cayeron más dientes que nunca. ¡Los ratones Pérez no daban abasto! Una noche, por fin, los ratones decidieron que por primera vez emplearían a un ayudante ajeno a la familia. El elegido fue el primero que pasó: el joven ratón García. Pero no hubo tiempo de enseñarle su tarea al ratón García. Solo le dieron una bolsita con monedas y las direcciones de los chicos a los que había que llevárselas. Con el primer chico, el ratón García se equivocó de dirección. Buscó y buscó debajo de la almohada... nada. Nervioso, le abrió la boca para comprobar si le faltaba un diente. Para eso tuvo que pasar por sobre la nariz, ¡pero el chico se despertó y se puso a gritar! Llegó corriendo el padre, encendió la luz y atacó a zapatillazos al ratón García. Con el segundo chico también le fue mal, porque debajo de la almohada encontró veinte dientes. Se quedó muy sorprendido, pero luego pensó que debía dejar a...

Cuento: SAPO ENAMORADO, de Max Velthuijs

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Cuento: SAPO ENAMORADO, de Max Velthuijs Sapo estaba sentado a la orilla del río. Se sentía raro. No sabía si estaba feliz o triste, había pasado toda la semana con la cabeza en las nubes. ¿Qué sería lo que le pasaba? Entonces se encontró con Cochinito. —Hola Sapo —dijo Cochinito—. No te ves bien. ¿Qué tienes? —No sé —dijo sapo—. Tengo ganas de llorar y de reír al mismo tiempo. Hay algo que hace Tunk tunk dentro de mí, aquí. —Quizá tienes gripe —dijo Cochinito—. Mejor te vas a acostar. Sapo siguió su camino. Estaba muy preocupado. Entonces pasó por la casa de Liebre. —Liebre —dijo—, no me siento bien. —Pasa y siéntate —dijo Liebre amablemente—. Ahora cuéntame, ¿qué te pasa? —A veces tengo calor y a veces tengo frío— dijo Sapo. Y hay algo que hace Tunk tunk dentro de mí, aquí. Y se puso la mano sobre el pecho. Liebre pensó profundamente, como un doctor de verdad. —Ya veo —dijo— es tu corazón. El mío hace tunk tunk también. —Pero el mío algunas veces hace tunk tunk...

Cuento: SAPO VERDE. Graciela Montes

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Cuento: SAPO VERDE Humberto estaba muy triste entre los yuyos del charco. Ni ganas de saltar tenía. Y es que le habían contado que las mariposas del Jazmín de Enfrente andaban diciendo que él era sapo feúcho, feísimo y refeo. —Feúcho puede ser —dijo, mirándose en el agua oscura—, pero tanto como refeo... Para mí que exageran... Los ojos un poquitito saltones, eso sí. La piel un poco gruesa, eso también. Pero ¡qué sonrisa! Y después de mirarse un rato le comentó a una mosca curiosa pero prudente que andaba dándole vueltas sin acercarse demasiado: —Lo que a mí me faltan son colores. ¿No te parece? Verde, verde, todo verde. Porque pensándolo bien, si tuviese colores sería igualito, igualito a las mariposas. La mosca, por las dudas, no hizo ningún comentario. Y Humberto se puso la boina y salió corriendo a buscar colores al Almacén de los Bichos. Timoteo, uno de los ratones más atentos que se vieron nunca, lo recibió, como siempre, con muchas palabras: —¿Qué lo trae por aquí, Humberto?...

Cuento: UN ELEFANTE OCUPA MUCHO ESPACIO. Elsa Bornneman

Un Elefante Ocupa Mucho Espacio Que un elefante ocupa mucho espacio lo sabemos todos. Pero que Víctor, un elefante de circo, se decidió una vez a pensar "en elefante", esto es, a tener una idea tan enorme como su cuerpo... ah... eso algunos no lo saben, y por eso se los cuento. Verano. Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la gran carpa. Los animales velaban desconcertados. No era para menos: cinco minutos antes el loro había volado de jaula en jaula comunicándoles la inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno actuara en la función del día siguiente. —¿Te has vuelto loco, Víctor? —le preguntó el león, asomando el hocico por entre los barrotes de su jaula—. ¿Cómo te atreves a ordenar algo semejante sin haberme consultado? ¡El rey de los animales soy yo! La risita del elefante se desparramó como papel picado en la oscuridad de la noche: —Ja. El rey de los animales es el hombre, compañero. Y sobre todo aq...

Poema: QUÉ DISPARATE ¡SE MATÓ UN TOMATE! .Elsa Bornneman

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SE MATÓ UN TOMATE ¡AY! ¡QUÉ DISPARATE! ¡SE MATÓ UN TOMATE! ¿QUIEREN QUE LES CUENTE? SE ARROJÓ EN LA FUENTE SOBRE LA ENSALADA RECIÉN PREPARADA. SU VESTIDO ROJO, TODO DESCOSIDO, CAYÓ HACIENDO ARRUGAS AL MAR DE LECHUGAS. SU AMIGO ZAPALLO CORRIÓ COMO UN RAYO PIDIENDO DE URGENCIA POR UNA ASISTENCIA. VINO EL DOCTOR AJO Y REMEDIOS TRAJO. LLAMÓ A LA CARRERA A SAL, LA ENFERMERA. DESPUÉS DE SACARLO, QUISIERON SALVARLO, PERO NO HUBO CASO: ¡ESTABA EN PEDAZOS! PREPARÓ EL ENTIERRO LA AGENCIA “LOS PUERROS”. Y FUE MUCHA GENTE... ¿QUIEREN QUE LES CUENTE? LLEGÓ MUY DOLIENTE PAPA, EL PRESIDENTE DEL CLUB DE VERDURAS, PARA DAR LECTURA DE UN “VERSO AL TOMATE” (OTRO DISPARATE) MIENTRAS, DE PERFIL, EL GRAN PEREJIL HABLABA BAJITO CON UN RABANITO. TAMBIÉN EL LAUREL (DE LUNA DE MIEL CON DOÑA NABIZA) REGRESÓ DE PRISA EN SU NUEVO YATE POR VER AL TOMATE. ACABA LA HISTORIA: OCHO ZANAHORIAS Y UN ALCAUCIL VIEJO FORMARON CORTEJO CON DIEZ BERENJENAS DE VERDES MELENAS SOBRE UNA CARROZA BORDADA DE ROSAS. CHOCL...

cuento:LAS COSAS QUE ODIO Y OTRAS EXAGERACIONES. Ana maría Shua

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LAS COSAS QUE ODIO Odio que me acaricien la cabeza y que me escriban mal el apellido. Odio toda la fruta excepto las cerezas. Odio a los árboles porque tienen arañas y a las películas dobladas en España. Odio que nos visite gente extraña porque me obligan a poner la mesa. Y también odio que nos visiten conocidos porque saben cómo se escribe mi apellido, pero siempre me acarician la cabeza. MASCOTAS Odio que no me dejen tener mascotas. No pretendo jirafas no pido focas, solo quiero un amigo con quien jugar, peludo y calentito para abrazar, y no esos tontos peces para mirar. Y como en casa no entran perros ni gatos porque mamá me dice que dan trabajo me fui solo a la feria, (la de animales) y compré tres mascotas esta mañana que tengo aquí escondidas bajo la cama. Son grandes y peludos y lustrosos, hacen piruetas y son cariñosos, son buenos, obedientes y educados mis tres microbios domesticados.

Cuento» MI CASA, de Ricardo Mariño

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Cuento»  MI CASA , de Ricardo Mariño Mi familia y yo vivimos en una casa encantada. Está encantada de ser la casa más grande que se haya visto jamás. Pero para mí ello trae algunos inconvenientes: La habitación de mi hermano Berto tiene ciento cincuenta metros de ancho. La habitación de mi hermano Bertoldo tiene doscientos cincuenta metros. La habitación de mi hermano Bertoldino tiene trescientos veinte metros. Entre pieza y pieza hay dos baños de doscientos metros. El pasillo que une las habitaciones tiene veinticinco cuadras de largo. Para ir a la cocina, por ejemplo, conviene esperar a que pase el colectivo que cada media hora va del patio (treinta cuadras) hasta la puerta de calle. Personalmente preferiría que papá no tuviera tanto dinero ni esa manía de comprar cosas gigantes. En mi opinión, si la casa fuera de tamaño normal y mi padre no gustara de lo gigantesco, mi familia y yo nos ahorraríamos muchas caminatas y unos cuantos líos. En oportunidades me ha ocurrido ...