EL QUE SE FUE Y VOLVIO- LAURA DEVETACH
El hombrecito verde se sacudió como un perro que se despierta. Le hizo una caricia a cada pájaro, les dejó agua y semillas, habló dos cositas con los vecinos y diez con Marinés, la del telar. Y se fue. Se fue por los caminos que quedaron marcados por los matorrales cuando cambiara las cosas verdes por las cosas de colores. Caminó por los caminos caminados. También hizo caminos al andar, como dice la canción. Y fue pasando un largo tiempo de varios colores. Cuando el hombrecito volvió, lo seguían las abejas de panzas rayadas, que seguían a los azahares que estaban en el limonero, que estaba en el hombro del hombrecito, junto a una bolsa de color verde. Un limonero y una bolsa que el hombrecito dejó en el suelo con una sonrisa de alivio. Los pájaros alborotaron mientras plantaba el limonero. Sin perder tiempo empezaron a tejer nuevos nidos. El limonero se mecía con un suave sonar de abejas y hojas. La pava roja silbaba al fuego, secreteándole cosas a Marinés que la había puesto...